domingo, 6 de mayo de 2012


RESUMEN  DEL LIBRO “LA REPRODUCCIÓN DE LAS PLANTAS: SEMILLAS Y MERISTEMOS”

Es sabido que en el siglo XX se ha dado un proceso de devastación  ecológica cuyos efectos ya resentimos. Los modernos parecen haber olvidado que mediante el proceso de fotosíntesis y la actividad de muchos organismos marinos, en eras pasadas se retiraron de la atmósfera grandes cantidades de bióxido de carbono que quedaron almacenadas en forma de carbón mineral, petróleo y piedras calizas. El uso de los energéticos procedentes de estos depósitos ha estado liberando a la atmósfera nuevamente el bióxido de carbono y cada vez hay menos plantas y animales capaces de transformarlo. Así puede producirse el efecto invernadero que redundaría en toda una serie de calamidades para nuestro planeta.

Numerosos científicos de todo el mundo proponen ahora una reforestación extensiva de grandes extensiones, incluso de las ahora desprovistas de vegetación. Debe evitarse, dice el autor de este libro, utilizar en esta reforestación sólo unas cuantas especies de árboles como eucaliptos, pinos y araucarias en países que cuentan con gran riqueza agrícola, como se ha hecho en Brasil seguramente por falta de investigación botánica y la tendencia a tomar el camino fácil, aunque resulte perjudicial.

 La semilla es uno de los principales recursos para el manejo agrícola y silvícola de las poblaciones de plantas, la reforestación, la conservación del germoplasma vegetal y la recuperación de especies valiosas. Por eso, la primera parte de este libro habla de ella. En la segunda trata de cómo puede promoverse el crecimiento de nuevos individuos (plantas) mediante el uso de tejidos vegetales no diferenciados. Tanto la reproducción por semillas como la asexual se basan en los mecanismos de reproducción que existen en la naturaleza. No debe olvidarse que cada vez más requiere la humanidad de la multiplicación de las plantas.

VIDEOS MUSAS DE DARWIN GRUPO

 

CAPÍTULO 2:

 

CAPÍTULO 3:

 


CAPÍTULO 8:
 
 
 
ENLACES:
 

MI VIDEO DE "LAS MUSAS DE DARWIN"

CAPÍTULO VI: EL ORIGEN DE EL ORIGEN

PELÍCULA: "Más allá del génesis" 

La película más allá del Génesis me pareció una película muy interesante por las investigaciones que se han realizado para saber parte de la historia de nuestra Tierra.

Además que lo pude entender gracias a que se mencionan muchas cosas del libro que hemos estado viendo últimamente: "Las musas de Darwin".

El impacto que causaron los estudios de él sobre la idea de selección natural fue trascendental, ya que hasta nuestra época sus ideas permanecen vigentes y se aplican en todas las especies de seres vivos.

La película nos muestra todo el trabajo de Darwin y el proceso por el cual tuvo que pasar para llegar a su teoría de la evolución por medio de la selección natural.

Esta película comienza narrando las ideas creacionistas que anteriormente se tenían acerca del origen de la vida, hace mucho tiempo se creía rotundamente que Dios había creado el mundo y al hombre, la explicación bíblica del génesis era la única respuesta que se tenía para estos. Pero posteriormente fueron surgiendo dudas con respecto a la creación, a la gran diversidad de organismos y a la existencia de fósiles en lo alto de las montañas.
Charles Darwin fue un reconocido naturalista que puso estas dudas en claro. Darwin en su viaje en el Beagle durante casi 5 años fue decisivo para su trabajo ya que le permitió recolectar muchos especímenes y visitar las Islas Galápagos en donde estudió y observó a las tortugas y a las 13 especies diferentes de pinzones.  
Yo creo que sin este viaje y sin sus estudios, los conocimientos sobre la evolución, la adaptación  y la selección natural, seguiríamos teniendo ideas creacionistas, lo más increíble que ya pasaron muchos años que se tienen esas ideas y hasta nuestros días se siguen teniendo y creen ciegamente que existimos gracias a dios y que a pesar de las pruebas obtenidas no ha habido evolución, todo se ha permanecido estático.

 

ARTÍCULO: La crisis de Toledo 

Dimensiones de la Crisis
Otro mundo
¿Es realmente posible?

Víctor M. Toledo

Primero fue la crisis social la que generó conciencias, reacciones, iniciativas diversas, protestas. Después se agregó la crisis ecológica y en íntima relación la energética. Hoy ha hecho su aparición la crisis financiera, convertida ya en debacle económica de escala global.
Estamos en un "fin de época", entrando a la fase terminal de la civilización industrial, tecnocrática y capitalista, en la que las contradicciones sociales y ecológicas se agudizan. Dos fenómenos encabezaban esta crisis de civilización: el calentamiento global y el fin de la era del petróleo. Ahora debemos agregar la crisis provocada por el capital.


La gran aceleración: el siglo XX

El ser humano ha estado presente en el planeta desde hace 200 mil años, un suspiro en la larga historia de la Tierra. Durante la mayor parte de ese lapso, el hábitat planetario ha sufrido una creciente presión por parte de la especie humana. Sin embargo nada es comparable con lo ocurrido en los cien años recientes, un periodo que equivale solamente al 0.05 por ciento en la historia de la humanidad.
La población humana, por ejemplo, se incrementó más de cuatro veces entre 1900 y 2000, al pasar de 1.6 mil millones a más de 6 mil millones. Ello supone la llegada cada año al planeta de 77 millones de nuevos seres humanos.  Los datos demográficos, sin embargo, palidecen frente a los de la economía mundial.

El uso de la energía, medido en toneladas métricas de barriles de petróleo, es el tercer gran aceleramiento del siglo pasado: creció 16 veces. La energía utilizada en el siglo XX ha sido mayor que la utilizada a lo largo de toda la historia de la especie.
En comparación el uso del agua se elevó nueve veces; el incremento del bióxido de carbono (CO2), el principal contaminante atmosférico, fue de 13 veces, y las emisiones industriales de 40 veces. De la misma manera, la extracción y el consumo de metales (cobre, zinc, manganeso, cromo, níquel, magnesio, estaño, molibdeno y mercurio) han tenido un crecimiento espectacular en los cien años recientes. La extracción de estos metales conlleva a su vez el uso de sustancias tóxicas, el uso y contaminación del agua y el movimiento masivo de materiales. Otros crecimientos vertiginosos son el de los vehículos automotores y el de las reses o cabezas de ganado, así como el de las poblaciones de la fauna que acompaña al ser humano (moscas, ratas, cucarachas, etcétera).

El auto produce 15 por ciento de los gases que contaminan la atmósfera, su construcción produce entre 15 y 20 toneladas de residuos, y cada año los accidentes automovilísticos matan a un millón de seres humanos y dejan heridos entre 25 y 35. Por otro lado, todas las reses del mundo pesan más que todos los seres humanos juntos y cada una eructa metano y óxido nitroso, gases que inducen el calentamiento global. La expansión de la ganadería vacuna ha sido la causa principal de la destrucción de millones de hectáreas de selvas tropicales. Con poblaciones cercanas a las de los seres humanos, los autos y las reses, los dos principales engendros de la invención humana del siglo pasado, compiten ya con sus creadores por los alimentos.

El gran evento más reciente que ha acompañado a todo lo anterior ha sido el de la producción de desechos: la excreción de materiales, sustancias, agua utilizada, radiaciones, genomas alterados y basura. Es muy probable que el notable incremento de las alergias, el asma, el cáncer, las disfunciones hormonales y la infertilidad esté ligado con el uso incontrolado de esas sustancias. No debe dejar de citarse la producción de máquinas y aparatos inservibles. Por ejemplo, hoy existen 2 mil 100 millones de celulares en el mundo, casi uno por cada tres personas y la cantidad de celulares que se desechan como "chatarra electrónica" es descomunal.

Los impactos de un "experimento sin control"

Durante los recientes cien años, la especie humana ha modificado y/o afectado los ecosistemas del planeta Tierra de forma más extensa y rápida que en ningún otro periodo de la historia humana. Dos fenómenos destacan: el mayor poder de transformación adquirido por los seres humanos a partir del uso de los combustibles fósiles (incluyendo la energía nuclear) y la lógica o racionalidad que ha dominado y que hoy alcanza su máxima expresión: la de la acumulación, concentración y centralización de capital. El "experimento incontrolable" que caracteriza al metabolismo industrial se explica entonces por el capital que echa mano de un gigantesco poder de transformación, cada vez más acrecentado por la innovación científica y tecnológica.

La huella ecológica y la inercia de la era industrial

La cantidad de alimentos, energía, agua, materiales de construcción y desechos que cada individuo utiliza y expide a lo largo de un año puede ser calculada mediante un índice conocido como la "huella ecológica" creado por M. Wackernagel y J. Rees, en 1996. Este índice pues puede aplicarse a individuos, familias, barrios, comunidades, ciudades, países y a la humanidad entera y se mide en el número de hectáreas necesitadas para satisfacer lo consumido.

Desde 1985 los seres humanos traspasaron, en conjunto, la capacidad del planeta para proveer esos satisfactores. La huella ecológica sigue aumentando dado que el consumo tanto de los países ricos como la de los llamados emergentes se incrementa día a día.
Utilizando el parámetro de la huella ecológica por un lado, y el índice de bienestar humano de la Organización de las Naciones Unidas, un grupo de investigadores confeccionaron un método para cuantificar el nivel de sustentabilidad de los países, definido como aquel que alcanza un mínimo grado de bienestar social y un nivel de consumo que no excede la capacidad de renovación de la biosfera. La aplicación de ese índice reveló que la sociedad humana se ha vuelto menos, no más sustentable, con excepción de un país, Cuba. Los resultados también ubicaron a Latinoamérica como la región "menos insustentable" del globo.


¿Otro mundo es realmente posible?

El metabolismo industrial se ha convertido ya en un irrefrenable movimiento expansivo y ha terminado por convertir al mundo moderno en un complicado e incomprensible calidoscopio de crisis cada vez más concatenadas y amplificadas.

Con la consolidación del capitalismo industrial el hábitat planetario ha entrado en una fase crítica de aceleración y descontrol. La destrucción de la variedad de la vida (biodiversidad), el agua cada vez más cara y escasa, el aire y los mares contaminados, los alimentos insanos, las substancias y las tecnologías peligrosas, así como los cambios climáticos inesperados y catastróficos, se combinan ya con los quiebres de empresas y corporaciones, las recesiones económicas y la devaluación de las monedas.

La crisis múltiple que sufre el mundo contemporáneo obliga a replantear innumerables aspectos del entramado social y de sus relaciones con el mundo natural. Toda solución parcial o unidimensional es ya una interpretación limitada e inútil. No hay pues solución económica, tecnológica, energética, social, política, institucional, epistemológica o ambiental. Si hay fuerzas que creen que "otro mundo es posible", entonces ese mundo visualizado debe construirse sobre la justicia social, el respeto a la naturaleza, la re-configuración de los sistemas financieros, el cambio de fuentes energéticas, la autogestión local y regional, la creación de nuevas tecnologías y sistemas de conocimientos, etcétera.

Frente a las múltiples crisis, un proyecto alternativo o, si se prefiere, una modernidad alternativa, está obligado a dos cosas: en primer término a organizar la resistencia ciudadana, y en segundo lugar a construir el poder social. El poder social se construye poniendo en juego tres elementos: la solidaridad, la organización y el conocimiento científico y tecnológico, en proyectos concretos. Ello implica gestar modos alternativos de vida basados en la autogestión, la autosuficiencia, la diversidad, la democracia participativa y la equidad, por medio de los cuales los individuos, las familias, las comunidades recuperan el control sobre los procesos que les afectan, es decir, disminuyen el riesgo al que los ha condenado a vivir la sociedad dominada por el capital.


La "micropolítica doméstica"

La construcción del poder social comienza en la familia, en la edificación de un hogar autosuficiente, seguro y sano, que comparte con muchos otros hogares una misma "micropolítica doméstica". Ello se logra mediante acciones en la alimentación, la salud, la vivienda, el agua, la energía y el ahorro, que surge de la toma de conciencia, ecológica y social, de los miembros de la familia, de un cambio de actitudes, y en fin de la adopción de una nueva filosofía por y para la vida.

En el caso de la alimentación se trata de que el hogar alcance, donde le sea posible, el auto-abasto de alimentos sanos, nutritivos y producidos bajo esquemas ecológicamente adecuados (agricultura orgánica o sustentable). El hogar debe buscar también la autosuficiencia en agua y energía, lo cual implica la adopción de tecnologías adecuadas, limpias, baratas y seguras. La vivienda debe estar construida con materiales locales, no tóxicos y producidos bajo fórmulas ecológicamente correctas. Finalmente, la salud se alcanza mediante la acción conjunta del consumo de alimentos sanos, materiales no tóxicos, agua limpia, adecuados dispositivos sanitarios, y el empleo no de una sino de varias tradiciones médicas.

Los hogares autosuficientes, sanos y seguros conforman las células últimas del poder social, y sólo alcanzan a realizarse cuando forman parte de redes, asociaciones, cooperativas o comunidades de territorios bien definidos. Sin la construcción del poder social, el poder político (que corre en paralelo) se ve limitado en sus acciones reivindicadoras, incluso se torna inocuo o disfuncional al ser dominado o controlado por las fuerzas antisociales.

En suma, la crisis de civilización que hoy vive el mundo contemporáneo sólo será superable bajo esquemas teóricos renovados y mediante acciones políticas de nuevo cuño. Si "otro mundo es posible" éste será el de una "democracia solar" participativa e incluyente, una tecnología que imite los pulsos de la naturaleza, un conocimiento holístico donde pensar y sentir sean las dos caras de la misma esfera, un sentido de equidad que incluya al resto de los seres vivos y, en fin, una sociedad sustentable dominada por formas de vida orgánicas.


Reflexión:

Este artículo es de verdad muy impactante ya que nos muestra claramente la situación crítica que se está viviendo actualmente en todo el mundo y es muy triste saber que los seres humanos somos los culpables de toda esta destrucción.

Con la invención del capitalismo, con nuestra falta de conciencia respecto al cuidado del medio ambiente y del agua, con la sobre explotación de los recursos naturales, con la utilización de los combustibles fósiles y con  todas las sustancias de desecho que generamos estamos acabando con la Tierra y por ende con nosotros mismos.

Es tiempo de tomar conciencia y poner en práctica alternativas sustentables  para tratar de remediar el problema y acabar con la crisis,  el artículo dice que la solución sólo depende de nosotros, de la construcción del poder social. Es indispensable que comencemos a  cambiar nuestros estilos de vida, a cuidar el agua, a no tirar basura, a ahorrar energía, a fomentar el uso de sustancias y productos que no dañen al medio ambiente y a la naturaleza, a ser solidarios y a comprender que no somos una especie superior, que sólo somos una entre tantas y no tenemos derecho a destruir nuestro Planeta. También debemos de comprender que no esta  lejos la destrucción del planeta,  y por ende esta cerca nuestra propia destrucción, si nos llegamos extinguir , detrás de nosotros vendrán otras especies y sólo nosotros seremos un error de la naturaleza que por nuestros mérito nos destruimos, nos extinguimos, y acabamos con parte de la naturaleza,  la vida va a seguir, nuevas especies se formarán y por lo tanto el proceso de evolución continuara su curso,  va a ser el inicio de otra gran era.

 

 

sábado, 5 de mayo de 2012


EVOLUCIÓN

AVIARIO: EL NIDO 

Bueno cabe mencionar que yo no fui seleccionada para la visita a este nido, lo cual me hubiera encantado ir,  los comentarios de los compañeros me dieron más ganas de ir, en cuanto tenga tiempo iré con mi familia, para que gocen de tan majestuosa naturaleza, ya que ahí se encuentran gran variedad de plantas y aves que desgraciadamente ya están en peligro de extinción, al escuchar decir a mis compañeros que el águila real, con tan excelente belleza la maldad del hombre ya la ha puesto en peligro de extinción, lo más triste es que esta hermosa águila es el símbolo que nos caracteriza por ser mexicanos, imaginemos que pasaría si se extinguiera completamente, bueno eso no es todo,  hasta ahí no llega la maldad del hombre, pues no sólo los caza para comerse a los animalitos que no nos hacen ningún daño, sino que también son utilizados para el adorno del hogar, además que los encierran, los alejan de su hábitat y así ya no pueden reproducirse, llevando a esto a la extinción total.




Yo soy del estado de Guerrero desde muy pequeña estuve rodeada de una gran variedad de animalitos, aves y una gran variedad de plantas, no saben que paz se siente al estar en contacto total con la naturaleza, oler el aire fresco de las mañana, escuchar cantar a los pajaritos, ver correr a los conejos en tiempo de aguas, es una sensación que en estos tres años que llevo viviendo en el df nada se le iguala, quisiera hacerle un llamado a las personas que sin escrúpulos matan a los animales  y talan arboles, quisiera decirles que no sólo le están haciendo daño a la naturaleza, sino que a ellos mismos ya que sin estos icreibles seres no se podría llevar a cabo la fotosíntesis y a consecuencia nosotros no tendríamos que respirar, llevando a esto la extinción del ser humano.

 

MI VIDEO DE ECOSISTEMAS

"VENTILAS HIDROTERMALES"



EL ÚLTIMO TURQUITO 

RESEÑA CRÍTICA
Bueno en lo personal me gusto mucho esta lectura, me hiso reflexionar bastante, no es  una lectura más donde el día de mañana se me va a olvidar, bueno en principio comenzare hablándoles   de lo que me evocó cuando empecé  la lectura, donde narraba una mañana común y corriente en el estado de Chiapas, me pareció que se narraba un paraíso, donde todos los animalitos podían nacer, crecer, reproducirse y morir sin ningún impedimento hasta que llego la apeste, como siempre el hombre tuvo que llegar a arruinar todo lo que encuentra a su paso, así como el hábitat de los animalitos , los grandes bosques que gracias a ellos es que nuestra especie todavía vive, sin la realización de la fotosíntesis ningún hombre podría vivir en este planeta TIERRA, el hombre creyéndose el amo de la naturaleza, llega armado de un hacha, una moto cierra y con una gran ambición, con los ojos llenos de ignorancia y con afán de hacerse más rico, tala arboles desmedidamente dejando los grandes bosques ya desiertos donde ya ninguna criatura puede subsistir ahí.
 Me dio mucha impotencia leer esto y no poder hacer nada con las personas que día a día talan miles de millones de árboles y sin ningún remordimiento, lo que podríamos hacer todos como ciudadanos para frenar esto,  como las talas clandestinas es: denunciar cuando veamos que se está dañando al medio ambiente y terminando con un ecosistema, otra acción seria que nosotros ya no consumiéramos sus productos, lo que sean hechos de madera y no comprarles ningún tipo de animal y mucho menos si está en peligro de extinción, puesto que si no compramos no tendrán a quien venderles y tendrán que dedicarse a otras cosas, otra acción que podríamos tomar es concientizar a los campesinos diciéndoles el daño que causamos cuando talamos gran numero de arboles, y decirles que por cada árbol que talen se deben de sembrar dos  nuevos arbolitos y así no habrá problema si llegan a talar alguno, puesto que ellos también necesitan  su leña para sus necesidades. Creo que otra manera de ayudar seria reutilizando, reciclando las hojas de papel y el plástico, llevarlo a  un centro de acopio donde ellos se encargan de darle un proceso para no contaminar y volver a utilizarlo sin necesidad de acabar con la materia prima, creo que si todos tomáramos conciencia e hiciéramos algo por mínimo que sea se darían grandes resultados, porque ya no sería uno sino todos que  luchamos por un bien en común, que no solo es para nosotros sino para generaciones futuras.


RESUMEN
El último Turquito.
Por Miguel Álvarez del Toro.
El lugar donde se desarrolla esta historia es una de tantas y tantas heridas por donde Chiapas exhibe su caliza; donde manos irresponsables han quitado la exuberante cabellera que formaba el bosque, dejando mondo el cráneo de la roca; donde se ha levantado una raquítica cosecha de maíz a cambio de quemar una fortuna; donde en minutos la ceniza ha reemplazado a la fibra vegetal que tardo siglos y milenios en formarse; donde la hecatombe empezó cuando un bípedo, insignificante ante la grandiosidad de la Naturaleza  pero creyéndose su amo, llego armado de un hacha y gran ambición, tapados los ojos por la ignorancia, sellados los oídos por el tintinear del dinero.
Aguas limpias, saltando sobre las piedras y formando cristalinas pozas, corren por el fondo de un pequeño barranco, arrullando con su murmullo a los turipaches que esperan el sol sobre una roca, verde por tanto musgo que la cubre y húmeda por el salpicar del agua.
Las campánulas azules, blancas y rosadas abren sus corolas al fresco de la mañana, dando colorido al verde oscuro del follaje y permitiendo la entrada a las primeras abejas silvestres que afanosas buscan el perfumado polen; de vez en cuando aparece un abejorro de abigarrada pelambre. Por el cayado de un helecho arbóreo trepa muy lentamente una pequeña serpiente de moteado color y siniestros ojillos, es la muerte que acecha la distracción de algún incauto pajarillo y es observada con temor por un lagarto verde que reposa sobre una ancha hoja.
Entre un oscuro bejucal se dispone a dormir su día una pareja de tecolotes de albos cuernecillos y rojizas caras, sus ojos entornados observan discretamente a un grupo de cucayos que pegados al carcomido tronco también pasarán el día, apagados sus minúsculos faros de fría luminosidad.
En un arbolillo de mediana altura y racimos de maduras frutillas, danzan su cortejo amoroso varios turquitos de plumaje negro y rojiza cabeza, de patas amarillas y ojos blancos. Las hembras de verdoso ropaje observan, ya interesadas, ya indiferentes, lo complicados saltos y volteretas de los rechonchos cuerpecillos de los machos ocupados en tan ritual competencia. Van y vienen,  saltan y chillan, revolotean a veces. Cuando un grupo se cansa toma su turno como espectador y a su vez contempla a los danzantes o mira con gozo el verde panorama de verdes laderas. De vez en cuando la asamblea se disuelve y durante largos minutos los pajarillos devoran glotones las jugosas frutillas, luego retornan a la danza amorosa. Son, ni más ni menos,  una parte del conjunto armónico de la Naturaleza.
Mas una mañana, igual como la descrita se escucha un sonido nuevo. Un ruido nunca antes escuchado y que paraliza momentáneamente a las criaturas del bosque. Es un sonido sordo, acompasado por un “tac” ominoso. Es la barbarie que llega con disfraz de progreso, con pretexto de necesidad. Es el desierto que en hombros de los bípedos humanos toca a las puertas del bosque.
El primer  gigante,  que imposibilitado para escapar sintió cómo le cortaban sus ataduras a la madre tierra, se viene al suelo, inútilmente arañando con sus ramas a los vecinos en un desesperado afán por sostenerse. Así gimiendo y aplastando hace  retumbar el suelo con su peso, asombrado de aquellos minúsculos seres que le han cortado su tronco; aquellos seres que hace apenas unos días alimentó con sus frutos, que hace unos días protegió con su sombra deteniendo los ardientes rayos del sol.
Creen que el daño a su intimidad fue sólo esa cinta talada y el paso de esos peligrosos seres; esos seres que se detienen de cuando en cuando para dar muerte innecesaria  a los incautos animalillos que inconscientemente se atreven a salir a la orilla del camino. Pero muy pronto salen de su error, esa cinta desnuda es sólo el prólogo, el epílogo trágico viene unos pasos atrás.
Los seres arrogantes tan insulsos que en sus creencias dicen que todo en la Naturaleza fue hecho para servirlos, ya no tan sólo pasan de largo.
Es la evolución que la Naturaleza perfeccionó para suicidarse. Son los ilusos que se creyeron reyes de la creación y destrozando, corren vertiginosamente hacia su propia destrucción. Pasa un año pasan dos. Los habitantes móviles del monte pretendieron huir, inútilmente, al norte, al oriente, al poniente, al sur; sólo encontraron desolación, ya el humano había pasado por ahí. Los vegetales, anclados a la tierra, incapaces de huir, tuvieron que esperar aterrados hasta que esos seres destructores, incapaces de escuchar los alaridos de terror vegetal, los gemidos de los gigantes milenarios desangrados en el suelo, llegaron machete y hacha en mano derribando y derribando, luego quemando y quemando.
En lo alto de un pináculo rocoso, tan escarpado que el hachero no pudo escalar, pero hasta donde si llegaron las terribles llamas, sobreviven apenas unos cuantos arbustos achicharrados a cuya  raquítica sombra se refugia un pajarito triste, de raído plumaje negro y cabeza roja. Sus ojos de iris blanco miran incrédulos aquella desolación y sus persistentes silbidos desesperados son una maldición para los hombres que no supieron coexistir, que no supieron tomar sin destrozar y que mañana ellos mismos estarán en la misma condición que el turquito.
Los gritillos del turquito persisten, el pajarillo no quiere creer que ya nadie contestará su llamado. Una de las pocas criaturas silvestres que pueden adaptarse a vivir junto con el caos del hombre. El turquito suspende unos momentos sus angustiosos llamados para buscar una de las pocas frutillas chamuscadas, ¡mas hace poco comió la última! Además del hambre lo atormenta la sed, el arroyo hace tiempo está seco;  los gritillos del turquito se escuchan nuevamente, pero ya no son iguales a los de su especie, ya no es canto de amor, ya no es canto de alegría, es lamento de desesperación. El pico abierto porque las desnudas ramas ya no proporcionan sombra alguna que lo proteja del sol; los músculos de la laringe débiles ya por la falta de frutillas jugosas. Apenas puede volar y saltando llega  a la ramita más alta. No es posible que por ninguna parte se escuchen cantos o gritos de sus congéneres, no comprende que uno a uno fuerón cayendo a tierra, que él, más fuerte, sobrevivió hasta lo posible.
El turquito descubre algo blanco que se abre paso entre las ondas de calor.
Es un chamaco que bañado de sudor sube la loma, camino del lugar donde, allá lejos, sigue la tumba de otro trozo de monte; tiene el rostro enrojecido y la desesperación por tanto calor quiere invadirlo. Por un momento ¡que ironía! Se agacha en la escasa sombra que proporciona el chamuscado tronco de un chinine, el mismo que hacía tiempo le proporcionó grasosa fruta para saciar su hambre, cuando aún estaban en la tarea de asesinar árbol tras árbol, él, su padre y su tío.
El chamaco campesino sigue su camino por el árido paisaje, la vereda sube hasta el pináculo rocoso y en la punta de un arbustillo secarrón, el chamaco descubre un pajarillo que parece muy manso por estar desfallecido. Es un pajarillo negro y rojo, con sus blancos ojos entornados y el piquito abierto por la sofocación. Olvida un momento su cansancio y rápido saca la fatal resortera. Zumba una piedra que golpea un cuerpecillo casi muerto de sol, de hambre y sed. Como si tal cosa, el chamaco ni se digna dar una segunda mirada a su inocente víctima y calcinado por el ardiente sol apenas si recuerda la belleza de este lugar, cuando recién llego acompañado de su padre en los comienzos de la rosa. Apenas los dulces chicizapotes que comiera y hasta reconoce los árboles al ver sus troncos negros, derribados, llenos de polilla, la mitad convertidos en ceniza.
Sobre una roca áspera, moviéndole las plumillas el caliente aire, está el inmóvil cuerpecillo rechoncho del último turquito. Es la mano del hombre que ha pasado por aquí. Es la civilización que ya llegó por acá.